06 nov 2026
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Tornados en Misiones: el rol de El Niño y las claves de un fenómeno que podría repetirse

Tornados en Misiones: el rol de El Niño y las claves de un fenómeno que podría repetirse

El tornado que impactó en Panambí y los eventos de tiempo severo registrados en diversos puntos de Misiones el miércoles pasado generaron una señal de alerta sobre las condiciones meteorológicas que podrían reiterarse en la provincia en los próximos meses. La combinación de altas temperaturas, elevada humedad y baja presión atmosférica propició el desarrollo de tormentas de gran intensidad, algunas de las cuales derivaron en fenómenos tornádicos.

El licenciado Favio Cabello, jefe de Meteorología y Prevención de Riesgos Naturales de Posadas, indicó que durante esa jornada se contabilizaron alrededor de cinco o seis tornados en la región, abarcando Misiones, Paraguay y Brasil, con episodios que alcanzaron las categorías 1 y 2.

En declaraciones a FM 89.3 Santa María de las Misiones, el especialista afirmó que lo sucedido no fue un hecho aislado y advirtió que la influencia de El Niño podría mantener condiciones propicias para tormentas severas, caída de granizo y posibles tornados, al menos hasta el otoño del próximo año.

Respecto al fenómeno que afectó a Panambí, Cabello explicó que la intensidad de un tornado no se determina únicamente por la medición de la velocidad del viento, sino principalmente por los daños que causa. La dificultad radica en que, al tratarse de una estructura de movimiento giratorio, para medir directamente la velocidad del viento sería necesario colocar un anemómetro en el interior del embudo. A partir de los daños observados, el especialista estimó que el tornado de Panambí habría alcanzado la categoría 2 de la escala Fujita, con velocidades de entre 200 y 250 kilómetros por hora. Describió estos fenómenos como una enorme aspiradora natural que levanta y desplaza todo a su paso, provocando destrucción a medida que avanza.

El episodio dejó viviendas severamente dañadas y vecinos conmocionados. Cabello señaló que, según la información recibida de personas de la localidad, varias casas fueron destruidas. También destacó que no hubo víctimas fatales, aunque se registraron dos o tres heridos.

Para explicar cómo se originaron estos fenómenos, Cabello apuntó a una combinación de factores atmosféricos que favoreció la formación e intensificación de tormentas sobre la región. Por un lado, mencionó la presencia de una burbuja de calor sobre el centro y norte argentino, con temperaturas que llegaron a los 41 grados en Las Lomitas, Formosa, dos días antes del temporal. En contraste, en Posadas las marcas térmicas se ubicaban entre los 22 y 23 grados. Ese escenario, sumado a la elevada humedad del aire y a la baja presión atmosférica, generó condiciones favorables para el desarrollo de tormentas muy activas que se intensificaron a medida que avanzaban hacia el norte.

El especialista aclaró que no todas las tormentas producen tornados, granizo o precipitaciones extraordinarias, pero destacó que la jornada del miércoles presentó características particulares. En Posadas, por ejemplo, se registraron 108 milímetros de lluvia, una cifra que calificó como extraordinaria.

Cabello sostuvo que desde el otoño ya venían anticipando un período con mayor probabilidad de fenómenos meteorológicos intensos, asociado a la influencia de El Niño. Según explicó, el escenario puede traducirse en tormentas de mayor intensidad, episodios de granizo y posibles tornados. Además, advirtió que los períodos de estabilidad entre un temporal y otro no necesariamente significan que el riesgo haya desaparecido. “Cada tormenta se convierte en una gran tormenta, cada chaparrón se convierte en un gran chaparrón”, describió.

El meteorólogo estimó que estas condiciones podrían mantenerse, al menos, hasta el otoño de 2027. En ese contexto, señaló que los efectos pueden sentirse tanto en las zonas rurales como en las urbanas. Entre las consecuencias mencionó pérdidas de cultivos, destrucción de caminos de tierra, caída de árboles, postes y marquesinas, además de cortes de energía eléctrica. La advertencia cobra especial relevancia para Misiones, donde las actividades agrícolas y las comunidades rurales pueden sufrir consecuencias importantes cuando las tormentas descargan grandes cantidades de agua, granizo o registran vientos destructivos.

Otro de los aspectos centrales de la entrevista fue la importancia de prestar atención a las advertencias meteorológicas, incluso cuando finalmente no se producen fenómenos severos en todos los sectores alcanzados por una alerta. Cabello recordó que desde el lunes anterior al temporal ya se anticipaban tormentas fuertes y que el martes el Servicio Meteorológico Nacional había emitido una advertencia naranja para la región. Sin embargo, explicó que una misma alerta puede tener consecuencias muy diferentes según la localidad. Mientras en algunos sectores se registran fenómenos destructivos, en otros las tormentas pueden pasar sin provocar daños de consideración. “Más vale que exista la alerta y que no pase nada, a que exista la alerta y que pase”, sostuvo.

El especialista también reconoció que resulta difícil anticipar con precisión si un tornado se formará sobre una localidad determinada, un barrio o un lugar de trabajo. Por esa razón, insistió en que la población no debe confiarse ni desoír los avisos meteorológicos. Como ejemplo, recordó que el miércoles por la mañana, cuando comenzó el temporal en Posadas, las calles estaban prácticamente vacías. La población había tomado precauciones luego de las advertencias que se difundieron durante los días previos.

En cuanto al pronóstico inmediato, Cabello anticipó que las condiciones meteorológicas se mantendrían estables hasta el sábado, cuando se esperaba un nuevo período de lluvias y tormentas, especialmente durante la mañana. Algunas podrían ser localmente fuertes en el centro y norte de Misiones, aunque las condiciones mejorarían rápidamente durante la tarde. Para el domingo y el lunes feriado se esperaba buen tiempo en toda la región, con mañanas frescas, temperaturas mínimas cercanas a los 14 grados y tardes templadas a cálidas, con máximas de entre 24 y 25 grados.

Contexto: La escala Fujita, utilizada para clasificar la intensidad de los tornados, fue desarrollada en 1971 por el meteorólogo Tetsuya Fujita. En Argentina, los tornados más recordados ocurrieron en 1973 en San Justo (Santa Fe) y en 1993 en Estación López (Buenos Aires), entre otros eventos que llevaron a la implementación de sistemas de alerta temprana.

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