El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia este jueves, pero la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el juicio político en su contra, que ahora deberá sustanciarse en el Senado.
La crisis política desatada por la quiebra de Ueno Bank, entidad financiera vinculada al entorno político y económico del Ejecutivo, culminó con la dimisión de Peña, mientras Diputados rechazaba el juicio político al vicepresidente Pedro Alliana y habilitaba el debate del libelo contra el jefe de Estado, que finalmente fue aprobado por 78 votos a favor y ninguno en contra.
Peña comunicó su renuncia mediante un video difundido en sus redes sociales, en el que se excusó ante el país por la situación generada por la disolución de la entidad financiera que lo tuvo entre sus accionistas hasta abril del año pasado y que cuenta al vicepresidente Alliana como uno de sus mayores deudores.
“Queridos compatriotas, hoy me dirijo a ustedes, en uno de los momentos más difíciles de mi vida, con el corazón puesto en el Paraguay y por la convicción que siempre tiene que estar por encima de cualquier persona o circunstancia”, expresó Peña al inicio de su mensaje.
“He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República”, anunció, y fundamentó: “Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas; lo hago con absoluto respeto a nuestra Constitución Nacional y a los mecanismos institucionales democráticos que nos hemos dado como nación”.
“Estoy convencido de que ningún cargo puede estar por encima del bienestar del Paraguay”, afirmó, y agregó: “La historia se encargará de juzgar y poner en su justa dimensión los acontecimientos que hoy nos tocan vivir”.
“También, quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado”, dijo Peña. “Nunca fue mi intención defraudar la confianza que depositaron en mí; cada día asumí esta responsabilidad con la voluntad de trabajar por el Paraguay”, añadió, y aseguró que su “prioridad” actual es la “tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus ahorros en nuestro sistema financiero”.
“Detrás de cada depósito hay años de esfuerzo, sacrificio y proyectos familiares”, sostuvo Peña, y manifestó su “mayor deseo” de que “se garantice la devolución de esos depósitos”, que “el Fondo de Garantías cumpla su finalidad y se protejan los fondos públicos y los recursos que pertenecen a todos los paraguayos”.
Peña había asumido la presidencia el 15 de agosto de 2023, tras vencer con el 42,74% de los votos a su adversario opositor, que obtuvo el 27,49%, en las elecciones de abril de ese mismo año.
A pesar de la renuncia, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el juicio político a Peña, que debe realizarse ante la Cámara de Senadores. El Senado ya tiene prevista una sesión para tratar la renuncia, en caso de que el pleno la acepte, y tomar juramento al vicepresidente Alliana como presidente.
Tras conocerse la dimisión, la oposición la interpretó como una maniobra del jefe de Estado para evitar un proceso penal, ya que la Constitución paraguaya lo habilita como senador vitalicio y le permite conservar sus fueros; no así si es destituido por el Congreso.
La crisis derivada de la quiebra de Ueno Bank, que guardaba los ahorros de la mitad de la población del país y cerca de U$S1.000 millones del Estado paraguayo, se aceleró en las últimas horas con masivas manifestaciones de ahorristas en Asunción, que reclamaban la salida de Peña del gobierno y fueron violentamente reprimidas por la policía.
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Contexto: La crisis política en Paraguay se produce en un contexto de recurrentes tensiones entre el Ejecutivo y el Legislativo, y de episodios previos de inestabilidad financiera en la región. La quiebra de Ueno Bank ha generado preocupación por su impacto en el sistema financiero y en los ahorros de la población, mientras las instituciones democráticas del país enfrentan un nuevo desafío.
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