Desde fines de agosto, se registraron al menos seis ataques contra instalaciones de telecomunicaciones en Posadas, que dejaron más de 17.000 clientes afectados por interrupciones en los servicios, según informó la empresa Claro. Los episodios incluyeron cortes y robos de cables de fibra óptica, así como daños en infraestructura utilizada para mantener la conectividad en distintos sectores de la capital misionera.
La repetición de estos hechos preocupa por sus efectos sobre los usuarios, ya que una intervención en un punto de la red puede interrumpir las comunicaciones de miles de personas, incluso cuando el material sustraído representa solo una pequeña parte del tendido. La situación obligó a la compañía a realizar sucesivas reparaciones y motivó denuncias penales ante las autoridades judiciales.
Según el comunicado difundido por la firma, los ataques ocurrieron en diferentes puntos de Posadas y afectaron tanto el cableado de fibra óptica como otras instalaciones necesarias para el funcionamiento de los servicios. La empresa indicó que sus equipos técnicos intervinieron después de cada episodio para restablecer la conectividad, aunque aclaró que los procedimientos de reparación dependen de la complejidad de los daños ocasionados.
Un aspecto que llamó la atención de la compañía es que los cables robados no pueden reutilizarse, por lo que considera posible que, en varios de los hechos, quienes los sustrajeron los hayan confundido con tendidos de cobre.
La diferencia es significativa porque, a diferencia de los cables de cobre, que contienen un metal con valor de comercialización, la fibra óptica está compuesta principalmente por filamentos de vidrio o materiales plásticos utilizados para transmitir información mediante señales luminosas. Su extracción no representa, por lo tanto, la obtención del mismo tipo de material que buscan habitualmente quienes sustraen cables para venderlos.
La magnitud de las consecuencias quedó expuesta el pasado 27 de septiembre, cuando un ataque contra un nodo principal de fibra óptica provocó la interrupción del servicio de internet a aproximadamente 16.700 clientes de Posadas.
Como informó entonces PRIMERA EDICIÓN, dos hombres de 25 y 39 años fueron detenidos en una investigación por el corte y robo de cables de un nodo situado en inmediaciones de las calles Luzuriaga y 56, en la zona de la chacra 110.
Según la información policial difundida en aquella oportunidad, los involucrados habían sustraído aproximadamente un metro de cable de fibra óptica, una intervención que fue suficiente para comprometer un punto importante de la infraestructura y dejar sin conexión a una cantidad considerable de hogares y otros usuarios.
El episodio constituye uno de los antecedentes más relevantes de los últimos meses por la cantidad de personas que quedaron sin servicio.
Ante la reiteración de los daños, Claro informó que presentó las denuncias penales correspondientes y que mantiene contactos con organismos judiciales y autoridades policiales de Misiones para facilitar la investigación de los hechos y trabajar en la prevención de nuevos ataques.
La empresa manifestó que uno de sus objetivos es mejorar la identificación de situaciones que puedan poner en riesgo el funcionamiento de la red, especialmente porque los cortes del tendido no solamente afectan las instalaciones de la compañía, sino también la posibilidad de comunicación de quienes utilizan sus servicios.
En este contexto, pidió la colaboración de los vecinos para advertir sobre movimientos sospechosos cerca de cables, postes y otros elementos de infraestructura de telecomunicaciones. Para recibir información sobre estas situaciones, difundió el número 11 6121-8737, un contacto proporcionado por la propia empresa y que no reemplaza los canales oficiales de emergencia o denuncia policial.
El problema vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de determinadas instalaciones de conectividad frente a daños intencionales. Aunque los cortes suelen producirse sobre sectores puntuales del tendido, sus consecuencias pueden extenderse a una cantidad considerable de usuarios, que dependen de esos servicios para comunicarse, trabajar, estudiar o realizar trámites cotidianos.
Con al menos seis episodios denunciados en poco más de dos meses, la preocupación ya no se limita a un robo aislado, sino a la reiteración de ataques que comprometen la continuidad de las telecomunicaciones en distintos puntos de Posadas. Mientras avanzan las investigaciones judiciales, el desafío inmediato sigue siendo evitar nuevas interrupciones que vuelvan a perjudicar a los usuarios.
Contexto: El robo de cables de telecomunicaciones es un delito recurrente en distintas ciudades argentinas, impulsado en ocasiones por el valor de reventa del cobre. La fibra óptica, al no contener metales de valor comercial, suele ser sustraída por error, lo que genera interrupciones significativas en el servicio. En los últimos años, las empresas del sector han intensificado las denuncias y campañas de concientización para proteger sus redes.
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