La llegada del presidente Javier Milei a Misiones este viernes será recibida con una jornada de protesta en Puerto Iguazú, donde confluyen productores, sindicatos y organizaciones sociales. Entre los manifestantes estará la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), cuyo delegado en la provincia, Gustavo Melgarejo, pintó un panorama desolador para el rubro: apenas 4.500 trabajadores siguen activos en todo el territorio nacional.
En declaraciones a FM 89.3 Santa María de las Misiones, Melgarejo anunció que un grupo de Eldorado viajará a Iguazú para unirse a otras entidades y expresar su descontento con el rumbo económico del gobierno. No obstante, aclaró que la movilización no solo busca ser escuchada por las autoridades, sino también generar conciencia en la sociedad sobre el daño que, según él, están causando las políticas nacionales en el empleo, la producción y las economías regionales.
El dirigente subrayó que Misiones enfrenta una coyuntura particularmente difícil, ya que al declive fabril se agregan problemas en sectores clave como el yerbatero. Bajo esa óptica, calificó a la provincia como "muy castigada" y criticó que la estrategia económica actual no beneficia ni a los trabajadores ni a la actividad productiva.
En cuanto al calzado, Melgarejo insistió en que una de las soluciones prioritarias sería regular las importaciones. Propuso, como mínimo, establecer mecanismos que nivelen la cancha entre la fabricación local y los productos extranjeros, para evitar una competencia desigual.
El delegado también desmintió que el retiro de marcas como Adidas haya sido un hecho aislado en Eldorado. Según su relato, tanto Nike como Adidas abandonaron no solo Misiones sino el país entero, agravando una caída que ya afectaba al empleo industrial. En este escenario, calculó que hoy quedan cerca de 4.500 trabajadores en todo el sector, una cifra que contrasta con los más de 20.000 afiliados que UTICRA llegó a tener en épocas pasadas.
Para Melgarejo, estas cifras pintan un cuadro "catastrófico" que evidencia el retroceso de una industria que tuvo un peso significativo en Misiones y otras regiones.
A modo de ilustración, recordó que una planta con unos 500 empleados podía fabricar 10.000 pares diarios. Frente a eso, cuestionó el volumen de importaciones: señaló que Adidas introduce al país cerca de 12 millones de pares cada seis meses, es decir, unos dos millones mensuales.
Con esos números, argumentó que una regulación de las compras al exterior podría allanar el camino para que el sector se recupere, no solo en Misiones sino en todo el país. Además, consideró que una medida así beneficiaría a otras ramas industriales con problemas parecidos.
El dirigente amplió el análisis más allá de las fábricas, explicando que la caída del empleo golpea directamente la economía de las localidades. Una familia que pierde ingresos reduce sus gastos en comercios de barrio, kioscos, supermercados y servicios, por lo que el deterioro fabril termina afectando toda la cadena económica.
Por ello, la protesta en Iguazú también pretende que la ciudadanía vea el impacto acumulado de las políticas nacionales. Melgarejo no espera que el ejecutivo cambie su rumbo por una manifestación puntual, pero considera vital que los reclamos sean visibles y que la gente comprenda la magnitud del problema.
También arremetió contra la respuesta del gobierno hacia otros colectivos, como los jubilados, y dijo no ver indicios de un giro en la estrategia. Al contrario, pronosticó que si la economía sigue igual, el empleo industrial enfrentará un futuro aún más sombrío.
Melgarejo afirmó que para muchos trabajadores el peor momento ya llegó, pues perdieron sus puestos y no pueden garantizar el sustento diario de sus familias. Si la orientación actual se mantiene por otro año, advirtió, el deterioro podría llegar a comprometer la viabilidad de varias ramas industriales.
Dentro de ese diagnóstico crítico, diferenció el comportamiento de las empresas ante los cierres. Reconoció que Adidas cumplió con salarios, liquidaciones e indemnizaciones puntualmente, pero censuró lo ocurrido en otros casos como Musimundo, donde algunos empleados quedaron desamparados.
También alertó sobre prácticas empresariales que aprovechan la crisis para pagar indemnizaciones en cuotas, declarar quiebras o trasladar el costo a empleados con décadas de antigüedad. Para él, esto es especialmente grave cuando afecta a personas que trabajaron 20 años o más y, además del empleo, pierden una compensación justa.
Mencionó también casos como Diarco y otros comercios, que vinculó al deterioro general del empleo y a decisiones empresariales que agravan la situación laboral.
En cuanto a la protesta por la visita de Milei, confirmó que el grupo de UTICRA saldrá desde Eldorado hacia Iguazú, sumándose a otras organizaciones. Estimaban partir cerca del mediodía para unirse a la concentración.
La movilización sindical combinará así el repudio político a la gestión nacional con una advertencia concreta sobre el calzado: menos puestos de trabajo, menor producción y una inquietud creciente por el efecto de las importaciones en la economía local.
Contexto histórico: La industria del calzado argentina experimentó un auge durante el siglo XX, especialmente en provincias como Misiones, donde se instalaron plantas de marcas internacionales en las décadas de 1990 y 2000, atrayendo inversión y generando miles de empleos. Sin embargo, la apertura comercial y la competencia con productos asiáticos y brasileños, sumadas a crisis económicas recurrentes, provocaron un declive progresivo. El cierre de fábricas de Adidas y Nike en la última década marcó un hito en esta retracción. La situación actual refleja un proceso de desindustrialización que afecta a varios sectores, y las políticas de ajuste implementadas en los últimos años han acelerado la pérdida de puestos de trabajo, reavivando debates sobre protección industrial y soberanía productiva.
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