06 sep 2026
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Nuevo marco regulatorio para el cáñamo hortícola: el Gobierno define reglas para flores y biomasa

Nuevo marco regulatorio para el cáñamo hortícola: el Gobierno define reglas para flores y biomasa

El Ejecutivo nacional dio un paso adicional en la organización de la industria del cannabis y el cáñamo al crear un sistema de permisos específico para la elaboración, venta y otras tareas ligadas al cáñamo con destino hortícola, un área que no contaba con un proceso propio dentro de la cadena de producción.

La disposición fue oficializada mediante la Resolución 69/2026 de la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME), que apareció este jueves en el Boletín Oficial.

En contraste con las normativas previas, que se enfocaban en semillas, grano y fibra, o en semillas, plantines y esquejes para multiplicación, esta nueva reglamentación añade de manera explícita la generación de inflorescencias, biomasa y otro material vegetal sin efectos psicoactivos, así como su preparación, guarda, transporte y venta.

Este avance resulta relevante porque posibilita cerrar otro eslabón de la cadena del cáñamo y enlazar la producción agrícola con fases posteriores orientadas, según el caso, a la fabricación de bienes medicinales, nutricionales, cosméticos, veterinarios o industriales.

La norma no implica un permiso general para cultivar cannabis ni abarca el cannabis con propiedades psicoactivas. La legislación nacional define como cáñamo industrial u hortícola a las plantas, partes, semillas y derivados de Cannabis sativa L. que posean hasta 1% de tetrahidrocannabinol (THC) y estén dirigidas a usos industriales u hortícolas. Si se supera ese umbral, el material deja de estar dentro del régimen simplificado correspondiente al cáñamo.

Por lo tanto, el nuevo esquema se orienta exclusivamente a material vegetal no psicoactivo, bajo mecanismos de seguimiento y análisis.

Esta diferenciación es clave para no mezclar la medida con las autorizaciones del cannabis medicinal psicoactivo o con el sistema de autocultivo: se trata de una regulación productiva y comercial destinada a una cadena económica supervisada.

Hasta el momento, ARICCAME había progresado por fases. En un inicio, el régimen vigente cubría las actividades relacionadas con semilla, grano y fibra de cáñamo industrial no psicoactivo. Luego, en junio de este año, la Agencia implementó un sistema particular para las tareas vinculadas a órganos de propagación: semillas, plantines y esquejes con fines medicinales.

Ese último régimen excluía de manera explícita la venta de inflorescencias, flores y biomasa floral, que debían ser desechadas cuando aparecían durante las labores de propagación.

La Resolución 69 modifica esa situación para el cáñamo hortícola no psicoactivo: ahora crea una ruta específica para que esas flores, inflorescencias y biomasa puedan integrarse legalmente a una cadena productiva y comercial, siempre que se satisfagan los requisitos establecidos.

El sistema no se restringe a la entrega de una licencia. La resolución aprobó siete anexos que detallan aspectos técnicos y administrativos del esquema, incluyendo buenas prácticas agrícolas, condiciones mínimas de infraestructura, identificación y rastreo de los lotes, manejo del material vegetal descartado y métodos de muestreo y análisis.

ARICCAME también tendrá la facultad de llevar a cabo inspecciones, auditorías, toma de muestras y verificaciones, así como de solicitar documentación adicional a los titulares de licencias.

Uno de los ejes centrales será la trazabilidad. El organismo deberá poder identificar el origen, la identificación, la calidad y el destino del material producido, desde el establecimiento agrícola hasta su entrada en las siguientes fases de la cadena. Además, se definió un proceso específico para los casos en que los análisis revelen niveles superiores al límite reglamentario de THC, junto con pautas para inutilizar y eliminar material vegetal descartado.

La licencia de ARICCAME tampoco actuará como una autorización única. Los productores y empresas deberán cumplir, según la actividad que realicen, con los registros o permisos exigidos por entidades como ANMAT, SENASA, INASE, Ministerio de Salud y ARCA, entre otras.

La resolución aclara de manera expresa que la licencia habilita únicamente las actividades comprendidas dentro del nuevo régimen y no reemplaza las autorizaciones de otros organismos.

Además, toda la documentación técnica, comercial, sanitaria, productiva y relacionada con la ubicación de los establecimientos tendrá carácter confidencial debido a la sensibilidad de la información.

El nuevo régimen no entrará en vigor de inmediato. La Resolución 69 dispone que comenzará a regir una vez transcurridos 30 días hábiles administrativos desde su publicación, ocurrida este 3 de septiembre.

ARICCAME también aprobó un sistema arancelario específico para gestionar las licencias y quedó habilitada para ajustar posteriormente sus montos y modalidades de pago.

La medida tiene una relevancia particular a nivel provincial. PRIMERA EDICIÓN informó recientemente que Misiones inició un programa orientado a evaluar el cannabis como opción productiva, mediante capacitaciones y ensayos adaptados a las condiciones climáticas y productivas locales.

El proyecto involucra al Ministerio del Agro, el Centro de Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial (CECAMI) y la Fundación Pango, y busca generar información agronómica antes de avanzar hacia una eventual producción a mayor escala.

En abril, además, referentes del sector habían señalado en FM 89.3 Santa María de las Misiones que ensayos realizados sobre cáñamo mostraron resultados alentadores y plantearon que la falta de definiciones regulatorias constituía uno de los obstáculos para transformar esas experiencias en emprendimientos productivos.

Ese panorama cambia parcialmente con la resolución publicada este jueves: la Nación comienza a fijar las reglas concretas para producir flores y biomasa de cáñamo dentro del circuito legal, uno de los eslabones que permanecían pendientes. No significa que Misiones pueda iniciar de inmediato una producción masiva, pero sí aparece finalmente el instrumento regulatorio sobre el cual pueden estructurarse proyectos comerciales que hasta ahora carecían de un procedimiento específico.

La provincia cuenta además con antecedentes importantes dentro del sector. En 2023 había sido la primera jurisdicción en firmar un convenio con ARICCAME con vistas a ampliar su producción de cannabis desde el plano experimental hacia actividades industriales y comerciales.

El desafío ahora será determinar qué proyectos misioneros podrían encuadrarse dentro del nuevo régimen, cuáles serán los costos de las licencias y si el Ministerio del Agro impulsará productores privados o cooperativos para ingresar a esta nueva cadena.

Contexto:

La regulación del cannabis en Argentina ha evolucionado gradualmente desde la sanción de la Ley 27.350 en 2017, que creó el marco para la investigación médica y científica del uso medicinal del cannabis. Posteriormente, en 2020, se reglamentó esa ley, y en 2022 se estableció el marco regulatorio para la industria del cáñamo y el cannabis medicinal, con la creación de ARICCAME. Desde entonces, la agencia ha ido implementando normativas específicas para distintos eslabones de la cadena, como semillas, grano y fibra, y ahora para flores y biomasa hortícola. Este desarrollo busca fomentar una industria legal y trazable, en línea con tendencias internacionales de aprovechamiento económico del cáñamo.

Fuente Original:
Esta noticia fue publicada originalmente en el sitio fuente indicado. Misiones LIbre es un agregador de noticias que recopila contenido de múltiples medios con fines informativos. Todos los derechos pertenecen a sus respectivos autores y medios originales.

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